VISITA A SOPUERTA

 VISITA A SOPUERTA

Iglesia de "Santa Maria". aAl fondo el Ayuntamiento. (Foto JOBIFU©)

Habíamos concertado una visita a Sopuerta con nuestros amigos Nati y Felipe. Accedimos desde Castro Urdiales a través del puerto de "Las Muñecas". Queríamos conocerlo y lo conocimos. Una carretera tortuosa que, incómoda para la conducción, atraviesa unos montes repletos de eucaliptos donde el arbolado autóctono parece desaparecido. 

Descendimos por una pendiente similar en curvas a las de la subida. Alcanzado el valle, llegamos hasta una plaza donde se encuentra la iglesia de "Santa María" y frente a ella el palacete consistorial. El territorio de Sopuerta se reparte pequeños barrios muy dispersos. Sin la pretensión de abarcar todos ellos, nos acercamos a conocer el de "Abellaneda" donde se encuentra la "Casa de Juntas".

Casa de Juntas de Avellaneda.(Batzar Etxea en Euskara). JOBIFU©

La Casa de Juntas, "Batzar-Etxea" en Euskara, era donde se reunían representantes de los diez "Concejos o Repúblicas" independientes que conformaban las Encartaciones desde tiempos ancestrales. En 1806, aquella junta autónoma pasó a integrarse en el Señorío de Bizkaia por Resolución Real y con ello sus representantes pasaron a participar en las Juntas de Guernica. Desde entonces, el edificio de Avellaneda quedó abandonado. Mediado el siglo XX una remodelación historicista lo convirtió en Museo Comarcal. Fue en 1994, después de una importante intervención arquitectónica por parte de la Diputación de Bizkaia, cuando se reinauguró el actual museo de las Encartaciones.

Recreación de una Junta de Avellaneda en cristal. (JOBIFU©)

El museo repartido en las diferentes plantas de la torre, cuyo acceso lo facilita un ascensor, sin verse obligado a subir por una curiosa escalera de caracol, muestra una recreación del pasado de la comarca. Desde la prehistoria, imperio romano, tiempos medievales, guerras banderizas, sesiones de las juntas en un panel de cristal coloreado o aspectos tradicionales de la vida rural y campesina. Llama la atención la maqueta topográfica que, a la entrada del edificio, recoge la geografía encartada con valles, ríos y montañas. 

Los valles encartados en maqueta. (JOBIFU©)

En la primera planta, se hacen exposiciones temporales que para la ocasión se trataba de una serie de fotografías de gran tamaño, sobre presos republicanos trabajando en las minas de Gallarta en 1937.

Presos republicanos trabajando en las minas de Gallarta (Foto Exposición)

Una vez terminada la visita a la Casa de Juntas nos dirigimos al encuentro con nuestros amigos al barrio del "Mercadillo", donde teníamos cita hacia el mediodía en el aparcamiento del frontón municipal, al pie de la Iglesia parroquial.

Tras los saludos de rigor con nuestros viejos amigos iniciamos otro recorrido. Tras su furgoneta tomamos una carretera vecinal para llegar a un puente de aire medieval, con algunos remiendos posteriores, que cruza el río Barbadún. Los vecinos del lugar lo conocen como río Mercadillo por ser en ese barrio donde nace al confluir distintos arroyos. Alcanza un recorrido de unos 15 a 20 kilómetros para llegar Somorrostro, San Julian de Muskiz. Deja atrás los apestosos olores de la refinería de "Petronor" y llegado a su desembocadura en la margen derecha queda la "Playa de la Arena" y la izquierda, sobre un montículo, la ermita de "Nuestra Señora del Socorro" que preside el coqueto barrio de Pobeña. Antiguo pequeño puerto de raigambre minera y pescadora por donde hoy día pasa el Camino de Santiago de la Costa.

Puente sobre el río Barbadún (Mercadillo) en Sopuerta (Foto JOBIFU©)

Seguimos la carretera vecinal entre genuinos y atractivos caseríos hasta alcanzar el barrio de El Castaño. En tiempos de la explotación minera fue núcleo de población importante en el que se instalaron sedes del Partido Comunista, de Anarquistas, Socialistas y Republicanos. Su actividad fue tal que el lugar se conocía como "La Pequeña Rusia".

 A la salida del barrio, próximo a un aparcamiento de caravanas, se puede ver un curioso monumento dedicado a "La gente minera" que en si mismo, con el pico sostenido por una mano, explica las condiciones en que se trabajaban en los yacimientos de mineral de hierro.

Monumento "A La Gente Minera". Barrio de Castaños. (Foto JOBIFU©)

Próximo a la escultura, un panel paralelo a nuestro camino da cuenta de la forma y manera de tratar el mineral de hierro por el sistema de los hornos de calcinación en un complejo minero del siglo XX. Su carácter didáctico deja claro de como fue lo que para nosotros era lugar preferente de nuestra visita a Sopuerta.

Recreación de la "Mina Catalina" en activo. (Acuarela de Arantza Elcoro ©)

Después de fijarnos con detalle el panel informativo a Arantza se le ocurrió hacer una acuarela del mismo y seguimos la carretera. 

Entramos en un oscuro túnel envuelto por una exuberante vegetación. Cerca de la salida, de frente entraba una furgoneta que vio la necesidad de dar marcha atrás por la estrechez del recinto. Era el panadero. Volvía de su reparto diario.  Así entrábamos en el barrio de "Alisal", uno de los referentes mineros más importantes de Sopuerta cuya actividad se mantuvo viva hasta los primeros años setenta del siglo XX.

Túnel de llegada al Barrio Alisal en Sopuerta. (Foto JOBIFU©)

A la salida del túnel, junto a unas humildes viviendas, una pequeña cuesta nos llevó hasta una ermita, de nuevo cuño, construida en1961. El folleto turístico del municipio explica la necesidad de la ermita "para que mineros y familia pudiesen oír misa las domingos, sin necesidad de desplazarse hasta la parroquia más cercana". Razonamiento bastante cuestionable cuando aquellas correosas gentes de la mina eran, en su gran mayoría, militantes o simpatizantes de ideología comunista o marxista y pocas migas hacían con la iglesia.

Ermita del Pilar en el barrio del Alisal (Sopuerta). (Foto JOBIFU©)

A la derecha de la ermita, se encuentran unos barracones medio derruidos por el paso del tiempo que, según nos comentó un vecino, servieron de comedor a los trabajadores de los yacimientos mineros.

Antiguos barracones destinado a comedor de mineros. (Foto JOBIFU©)

 Descendimos nuevamente a la carretera que llegaba del túnel y  a mano derecha tomamos un camino sin asfaltar, para acabar aparcando frente a un semi-derruido pabellón, con la puerta abierta y abandonado. 

Un tanto despistados por no encontrar nuestro objetivo, los hornos de calcinación, icono del valle, nos vimos obligados a preguntar  a una mujer que llegaba caminando por la ubicación de los mismos. Sorpresa la nuestra cuando nos dijo habíamos pasado delante de ellos. No los habíamos visto. Retrocedimos unos metros caminando y, efectivamente, allí estaban. La vegetación los tenía medio ocultos. 

Hornos de calcinación de la Mina Catalina. (Foto JOBIFU ©)

Por fin, encontramos aquello que íbamos buscando. Los dos hornos de calcinación años atrás los conocimos desnudos. Los fotografiamos sin los árboles y matorrales que hoy día  echan raíces y crecen desde las ranuras de sus rojos ladrillos. Hornos que guardan en lo alto de su chimeneas una placa con el año de su construcción:1956 y 1961. Terminaron su labor en la depuración de mineral de hierro en la década de 1970. 

Chimeneas y placas de año de construcción. (Foto JOBIFU©)

Curiosamente, declarado "Monumento Industrial", este singular patrimonio de la minería vizcaína parece estar, desafortunadamente, condenado a desaparecer. Proteger y salvar de su desaparición a este bien histórico y cultural está en manos de las autoridades locales, provinciales o autonómicas. Los mismos que lo declararon "Monumento Industrial".

Textos, dibujos, fotografías de Arantza Elcoro© y JOBIFU© 


Acabamos nuestra visita a Sopuerta con un "piscolabis" y unos tragos de clarete en la simpática y acogedora casita que nuestros amigos Nati y Felipe tienen en estos barrios mineros.

Eskerik Asko Lagunak!!!





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